
La elección de los cuatro alcaldes ante el Consejo Directivo de Cortolima para el periodo 2026-2027 fue leída inicialmente como una ratificación del control político tradicional en el Tolima. Sin embargo, detrás de la fotografía oficial podrían estarse moviendo fichas que alteran esa interpretación.
Fueron elegidos Wilson Gutiérrez (El Espinal), Helver González (Chaparral), Juan Carlos Bessolo (Purificación) y Luis Carlos Amézquita (Lérida). En el papel, dos de ellos responden claramente a las líneas del Barretismo liderado por el senador Óscar Barreto. Pero el tablero no necesariamente es tan rígido.
El factor Chaparral: ¿ficha fija o voto en disputa?
El alcalde de Chaparral ha sido identificado dentro del espectro barretista. Sin embargo, fuentes políticas han mencionado reuniones previas entre él y el senador Miguel Ángel Barreto en medio de la campaña al Senado.
¿Fueron encuentros institucionales normales? ¿O conversaciones con cálculo electoral?
Si esas reuniones tuvieron algún nivel de acuerdo político, el escenario cambia sustancialmente. Porque entonces Miguel Barreto no tendría solo al alcalde de Lérida como aliado natural en el Consejo Directivo, sino que podría contar con un segundo voto en decisiones estratégicas, y se consolidaría más esto si el próximo 08 de marzo Miguel Ángel Barreto se impone sobre Santiago Barreto en la elección al senado.
Y en un órgano colegiado, dos votos pueden redefinir cualquier mayoría.

La gobernadora y la distancia que empieza a notarse
A esto se suma un elemento que cada vez genera más comentarios en círculos políticos: el aparente distanciamiento entre la gobernadora Adriana Magali Matiz y el Barretismo.
La presencia de Guillermo Alvira, su candidato a la Cámara, en escenarios junto a Miguel Barreto y no con las cartas fuertes del Barretismo, así como su ausencia en una reunión conservadora clave mientras asistía a un encuentro político en La Arboleda Campestre con Miguel, no son hechos menores.
En paralelo, sectores vinculados a la Fábrica de Licores del Tolima, y al exrepresentante José Elver Hernández “Choco”, quien terminó apoyando a Miguel Barreto tras la disputa por avales, también orbitan hoy en esa misma dirección, pues cuotas de la Fabrica de Licores incluyendo su directora hacen parte del grupo político de “Choco”.

Entonces surge otra pregunta: si el alcalde de Purificación es cercano a la gobernadora, y la gobernadora muestra señales de diálogo político con Miguel Barreto, y a parte a respetado las cuotas dentro la Fábrica de licores a “Choco” ¿ese voto es automáticamente barretista?
No necesariamente.
Cortolima: más que ambiente, poder
La discusión no es simbólica. Cortolima es una entidad estratégica. Maneja decisiones ambientales, presupuestos, puestos burocráticos, licencias y proyectos que inciden directamente en la economía regional.
Su directora, Olga Lucía Alfonso Lanini, ha sido ubicada políticamente dentro del Barretismo y su gestión ha estado rodeada de debates públicos en temas sensibles. Eso convierte al Consejo Directivo en un espacio clave de equilibrio o de control político, dependiendo de cómo se comporten las mayorías.
¿Dos votos para cada lado?
Si el Barretismo cuenta con El Espinal como voto firme, pero Chaparral mantiene puentes con Miguel, y Purificación responde más a la gobernadora que a una línea cerrada, el panorama podría estar más fragmentado de lo que parece.
Bajo esa hipótesis, Miguel Barreto podría estar sumando dos alcaldes; el Barretismo uno claramente consolidado; y la gobernadora otro con margen propio. Un equilibrio que no luce como dominio absoluto de nadie.
Y todo esto ocurre en plena disputa al Senado entre Miguel Barreto y Santiago Barreto, sobrino de Óscar Barreto. La votación del 28 de marzo no solo definirá curules; también podría inclinar la balanza interna del conservatismo tolimense.
Por eso la verdadera incógnita no es quién fue elegido en el Consejo Directivo.
La pregunta de fondo es quién tendrá la capacidad real de orientar las decisiones cuando los intereses ambientales se crucen con los intereses políticos.
No es solo Cortolima: la Universidad del Tolima también entra en juego
En el horizonte inmediato también está en disputa la rectoría de la Universidad del Tolima, luego de que Omar Mejía, actual rector, anunciara públicamente que no optara por reelegirse, asi las cosas, este será otro escenario estratégico donde históricamente se cruzan intereses políticos, académicos y burocráticos. La definición de esa rectoría será otra prueba de fuerza entre el Barretismo y el sector que hoy orbita alrededor de Miguel Barreto.

Lo que ocurra allí puede confirmar si estamos ante un control consolidado o ante un reacomodo progresivo del poder regional.
Porque en el Tolima, el poder rara vez se pierde de golpe, se redistribuye progresivamente y en silencio.




