
La Alcaldía de Ibagué inició un proceso de capacitación dirigido a conductores del transporte público colectivo, enfocado en el uso adecuado de los paraderos tipo banderín, una práctica que busca corregir uno de los mayores focos de caos vial en la ciudad: la detención de busetas en cualquier punto de la vía.
La estrategia hace parte de un plan piloto que se implementará en la carrera Quinta, entre calles 10 y 80, uno de los corredores con mayor congestión. Allí, los conductores reciben orientación sobre dónde recoger y dejar pasajeros, con el fin de reducir trancones, mejorar la movilidad y ordenar el tráfico.
Además del componente operativo, las capacitaciones incluyen sesiones sobre salud mental, manejo de emociones y trato al usuario, un aspecto que cobra relevancia en una ciudad donde las quejas por frenazos, discusiones y paradas indebidas son frecuentes.
Desde el Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP) se reconoce que el comportamiento de los conductores incide directamente en la seguridad vial y la experiencia del usuario. No obstante, el desafío va más allá de la pedagogía: el cumplimiento real de las normas y el control en calle serán determinantes para que el plan funcione.
El plan piloto que iniciará en marzo pondrá a prueba si esta estrategia logra traducirse en cambios reales en la movilidad de Ibagué. La experiencia ciudadana ha demostrado que el principal problema no es la falta de normas, sino su cumplimiento. Por eso, más allá de la capacitación, el impacto dependerá del control en la vía y de que conductores y autoridades asuman su responsabilidad para reducir el desorden y los trancones que a diario afectan a la ciudad.




