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El último patrullaje en Kupiansk: La agonía de una madre colombiana tras la desaparición de su hijo en el frente ucraniano

Rober Yesid Merchán Vera partió hacia Europa con la promesa de un contrato militar y un mejor futuro. Desde el 13 de julio no se sabe nada de él. Mientras en Ucrania lo dan por desaparecido en combate, su madre en Colombia enfrenta sola el calvario de la burocracia de guerra.

La última vez que doña María Antonia Vera  escuchó la voz de su hijo fue el sábado 13 de julio. Al otro lado de la línea, con una señal intermitente pero con la templanza que lo caracterizaba, Rober Yesid le dijo que estaba a punto de internarse en una misión de patrullaje y que tardaría un par de días en volver a comunicarse.

Aquella llamada no duró mucho, pero fue la última pieza de tranquilidad que le quedó a esta madre colombiana. Cuatro días después, el 17 de julio, la realidad del conflicto bélico al otro lado del mundo tocó a su puerta: desde el frente de batalla le informaron que  Rober Yesid no había regresado a la base con los demás compañeros.

De la ilusión al frente de batalla

Rober Yesid Merchán Vera, bumangués de 38 años de edad, forma parte del éxodo de exmilitares y jóvenes colombianos que han migrado hacia Europa del Este atraídos por ofertas de reclutamiento para incorporarse a las filas de la Guardia Nacional de Ucrania.

Según relatan sus allegados, el proceso de enganche fue vertiginoso. Tras ser contactado, Rober fue hospedado junto a otros jóvenes en un hotel antes de abordar un vuelo comercial con destino a Europa, cuyos costos fueron asumidos por la red de reclutamiento. El 5 de mayo cruzó la frontera con la vista puesta en el contrato militar de tres años que terminó firmando con la Unidad Militar 3122 del 23.º Regimiento, 2.º Cuerpo de Ejército «Khartiia» de la Guardia Nacional de Ucrania (integrada al grupo de asalto R.U.G.).

En los documentos oficiales del contrato firmados ante el mando militar de la unidad, se le garantizaron los beneficios sociales previstos por la legislación ucraniana para los combatientes extranjeros. Sin embargo, la crudeza de la guerra en el sector de Kupiansk —una de las zonas de mayor confrontación bélica— interrumpió abruptamente esos planes.

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La llamada de la «Unidad de Patronato» y el laberinto burocrático

A finales de agosto, el teléfono de la familia Merchán Vera volvió a sonar. Desde el área de patronato de la Unidad Militar 3122 contactaron a doña María Antonia para confirmarle que su hijo se encuentra oficialmente en calidad de desaparecido en acción en la región de Kupiansk.

A partir de ese momento, la angustia familiar se transformó en una abrumadora travesía administrativa. El Ejército ucraniano le notificó a la familia que, bajo la normativa de ese país, existe un periodo de espera de seis meses antes de determinar el estatus definitivo de un soldado no localizado.

Asimismo, la unidad militar remitió un denso dossier con los requisitos para reclamar las pertenencias personales a través de la fundación Weatherman Foundation y gestionar la eventual «Ayuda Económica Única» otorgada a familias de militares caídos o desaparecidos. El protocolo exige que un representante legal o familiar directo viaje a territorio polaco y posteriormente a Ucrania con poderes notariales apostillados, certificados de nacimiento, aperturas de cuentas bancarias en entidades locales y traducciones oficiales al idioma ucraniano.

Una exigencia casi imposible de cumplir de manera independiente para una familia trabajadora en Colombia, sin orientación consular ni respaldo diplomático en el lugar de los hechos.

Un llamado urgente a la Cancillería de Colombia

Frente al riesgo de quedar en la indefensión y ante el complejo entramado legal que exige la burocracia de guerra en Europa, la familia de Rober Yesid Merchán Vera clama por la intervención inmediata del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y de la Embajada de Colombia en Polonia con jurisdicción en el área.

Doña María Antonia exige que el Estado colombiano active los canales diplomáticos formales para que la ayuden a buscar a su hijo, verificar las labores de localización en Kupiansk y brindar la asesoría consular indispensable para el manejo de los trámites ante las autoridades militares ucranianas.

Para cualquier información, respuesta o coordinación diplomática por parte de la Cancillería de Colombia y entidades humanitarias, la familia ha dispuesto los números telefónicos directos: 313 360 2554 y 318 389 6409.

«Te amamos tanto y por siempre te extrañaremos, nuestro protector», reza el mensaje con el que la familia hoy sostiene la memoria de Rober Yesid. Entre tanto, su madre no pierde la fe de obtener una respuesta clara sobre el paradero de su hijo y pide que el Gobierno Nacional no deje en el olvido el drama de las familias colombianas atrapadas en el fuego cruzado de un conflicto ajeno.

Redacción: Panorama Tolima

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