
Desempeño institucional de Cunday. Los más recientes resultados oficiales muestran un panorama preocupante para la administración municipal. Después de dos años consecutivos de mejoría, el municipio registró una fuerte caída en su calificación y terminó ubicado entre los últimos lugares del Tolima.
Los datos evidencian que Cunday pasó de 54,80 puntos en 2022 a 55,56 en 2023 y alcanzó su mejor resultado en 2024 con 63,71 puntos. Sin embargo, la tendencia se rompió abruptamente en 2025, cuando el indicador descendió hasta 53,25 puntos.

La reducción fue de 10,46 puntos en apenas un año.
Más allá de la cifra, el retroceso significa que el municipio perdió prácticamente todo el terreno ganado durante los dos años anteriores.
Una caída que no puede explicarse solo por la categoría del municipio
Cuando se conocen este tipo de mediciones, suele argumentarse que los municipios pequeños enfrentan mayores dificultades por limitaciones presupuestales, escasez de personal técnico y menor capacidad administrativa.
Sin embargo, esa explicación pierde fuerza al observar el desempeño de otros municipios de características similares.
El caso más evidente es Dolores.
También clasificado como municipio de sexta categoría, Dolores obtuvo 90,7 puntos y lideró el departamento. La diferencia frente a Cunday supera los 37 puntos.

La comparación resulta válida porque ambos municipios comparten restricciones similares en tamaño poblacional, estructura administrativa y capacidad presupuestal.
En consecuencia, la categoría administrativa deja de ser una justificación suficiente para explicar los resultados.
Lo que muestran los números
Los datos permiten establecer tres conclusiones.
La primera es que Cunday sí había demostrado capacidad de mejora. Entre 2022 y 2024 logró incrementar su calificación en casi nueve puntos.
La segunda es que ese avance no logró consolidarse. El resultado de 2025 representa un retroceso que devuelve al municipio a niveles similares a los registrados tres años atrás.

Y la tercera es que otros municipios con condiciones comparables han logrado desempeños significativamente mejores, lo que sugiere que existen factores de gestión que deben ser analizados con mayor profundidad.
La pregunta que sigue sin respuesta
La administración municipal podría destacar que un puntaje superior a 50 puntos no representa una situación crítica.
Sin embargo, esa defensa omite un aspecto fundamental: el problema no es únicamente la calificación obtenida, sino la pérdida de los avances alcanzados previamente.
La pregunta de fondo no es por qué Cunday obtuvo 53,3 puntos.
La pregunta es qué ocurrió entre 2024 y 2025 para que el municipio perdiera más de diez puntos en un indicador que venía mostrando una evolución favorable.
Esa respuesta es la que esperan los ciudadanos y la que debería ocupar el centro del debate público, y los debates de control político en el Concejo Municipal.
Más que un ranking
Los indicadores institucionales no son simples tablas de posiciones.
Reflejan la capacidad de las administraciones para planificar, ejecutar, hacer seguimiento a sus políticas públicas y responder de manera eficiente a las necesidades de la comunidad.
Por eso, cuando un municipio pasa de una tendencia ascendente a un retroceso significativo en un solo año, el hecho merece una explicación clara, transparente y sustentada en resultados verificables.
Cunday aún está a tiempo de recuperar el terreno perdido. Pero los datos muestran que el desafío ya no es crecer, sino evitar que los avances logrados terminen convirtiéndose en una oportunidad desaprovechada.




